Para nosotros, el ideal debe ser educar verdaderos cristianos y llevarlos a Dios.
La educación integral abarca la vida espiritual, moral, intelectual, física y social.
En todos estos aspectos la escuela y el internado deben ayudar a nuestros pobres, para que aprovechen y cultiven los pocos o muchos dones que Dios les haya concedido.
Hay
que fomentar sus buenas inclinaciones y corregir las malas.”
Esto se realiza a través de la escuela católica, principal forma que toma el apostolado de las hermanas, ya que según el Padre Yermo, “las escuelas han de ser preferidas a las
demás obras de la Congregación.
Pues de esta manera está llamada a prestar un humilde servicio a la Iglesia en beneficio de la familia humana. Hoy el Santo Padre
Francisco, señala: “Las instituciones católicas ofrecen a todos una propuesta
educativa que tiene como objetivo el desarrollo integral de la persona, que
responde al derecho de todo ser humano a tener acceso al saber y al
conocimiento. Pero, están igualmente llamadas a ofrecer a todos, con pleno
respeto a la libertad de cada individuo y de los métodos propios del entorno
escolar, la propuesta cristiana, es decir Jesucristo como sentido de la vida, del
universo y de la historia”.



